sábado, 5 de diciembre de 2015

Porque nunca sabía cuándo volvías

Quizás
necesitabas
a alguien
que te besara
dieciséis veces
para despedirte
y yo solo
lo hacía tres
porque al beso número cuatro
los ojos se me inundaban
de lágrimas
porque ya te extrañaba
mucho antes de que te fueras
y desde ese momento
respiraba tu olor
y suspiraba tu voz
hasta verte volver

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