martes, 6 de octubre de 2015

Falacias de un indiferente impenetrable

Pleno invierno
en el centro de la ciudad,
medianoche y calles desoladas
pintadas de nieve
por el cielo infausto
como el alma que salió de mi ser
para aventurarse en la vida real
caminando por allí
junto con otras almas descuidadas,
mientras yo vago buscando
algún otro ser abandonado
con su cuerpo vacante de querer,
pero el ruido del silencio
por las avenidas
solo anula cualquier ilusión
de coincidencia de mi camino sin rumbo
con el de algún otro.
Tres calles más y pareciese asomarse el sol
mas "no, no, no" susurra el viento,
son destellos de una fuente
la cual eleva sobre sí
una estatua de un hombre
que pareciese haber sido tallada en las sombras
de la melancolía y la decadencia,
las ruinas de una vida en pausa;
ya de espaldas siguiendo el incierto camino
volteo al escuchar
el agua de la fuente en movimiento
la estatua, el hombre esculpido con cimientos de tristeza,
danzando sobre la vereda
como si jamás hubiese vivido
o mejor dicho, ¡como si hubiese extrañado vivir!
Al acercarme me toma la mano
y me hace bailar
junto con la medianoche en la ciudad
junto con el pleno invierno
y las calles desoladas pintadas de nieve
que se inundan de las almas descuidadas
para empalagarse de vigor una y otra vez;
y en un parpadeo siento un beso,
una caricia y un suspiro
y en el otro las almas ya desaparecidas
y el hombre tallado en alguna sombra
alejándose hacia su hogar,
la firmeza y la cima de la fuente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario