miércoles, 7 de octubre de 2015

Charla entre un profundo y un superficial

S: ¿Qué harías si tuvieras plata para comprarte dos Ferrari y encima, con vuelto?
P: Donaría. Invertiría en algo que ayude a alguien o a muchos. Financiaría investigaciones sobre enfermedades que dicen no tienen cura, pero supongo yo que las tienen, solo que a la industria farmacológica no le sirve curar, ¿verdad? Y después no lo sé, ayudaría a las personas que no pueden tener un trabajo porque no tienen un hogar, están en situación de calle y nadie les da una mano. No sé para qué querría dos Ferrari, siquiera una, ¡siquiera media! ¿Y vos qué harías?
S: Creo que compraría ambas Ferrari y con el vuelto ayudaría a los que más lo necesitan, donar a fundaciones, cosas así.
P: Claro, donar porque podés, no porque querés. Y ese poder donar, va de la mano de la presión social que aparece una vez cada tanto pidiendo una mano para alguien que la necesita. Es una mini cadena: presión social + me sobra plata = dono porque puedo.
S: ¿Qué tiene de malo? Peor es no hacer nada.
P: No lo sé, no digo que tenga algo de malo en sí, obvio que es mejor que nada, pero la sensación... la sensación de donar por las simples ganas de querer ayudar, te sobre o no te sobre, ¡pasa por el querer, amigo mío! El querer y la satisfacción que te regala el hacer un bien por simple gozo.
S: Me gustaría entender tu punto de vista, tu mirada sobre el mundo, quizás es más interesante que la mía, pero no puedo. Nací y me crié así, no intervine en mi propia crianza. Crecí teniéndolo todo y luego tuve más y más porque la ambición fue mi educación, fue mi mejor amiga. Vivía entre pequeños lujos, clase media alta, pero siempre quise más, siempre quise que me sobrara, tener de más, tener cuentas y cuentas bancarias, autos, viajes de lujo, casas de lujo, incluso si pudiera me compraría una isla privada para satisfacerme aún más.
P: ¿Qué satisfacés con eso? No lo entiendo, ¿qué es lo que te llena?, si es que te llena realmente. Cosas y más cosas, materiales, un pedazo de madera bien pulida por acá, un poco de mármol por allá, un reloj de oro importado, zapatos de cuero de París, vinos de miles de dólares de Italia. Si vos me decís que eso es felicidad, no lo puedo procesar. Porque para mi, la felicidad, viene de algo que te hace sentir algo, viene de sentimientos, como la música, como el viento, la lluvia, el amor de tus seres más cercanos, abrazos y besos, el vivir en sociedad y colaborar en ella para mejorar lo más que podamos eso que necesita mejorarse. La felicidad para mi, es algo interno que no te lo puede dar un objeto inanimado por su cuenta.
 Hoy entiendo cómo es todo, las industrias hacen su trabajo tan bien que asusta, todo el tiempo convenciendo a la población mundial de que necesitan cosas, cosas, cosas y más cosas para completar su felicidad, te hacen creer que sin ellas no podés ser feliz. Desde un vaso que cambia de color hasta cremas que te "hacen más lindo/a", una locura.
S: Siento que exagerás, es el mundo, respirá y sentate a ver, las cosas ya vienen sucediendo hace siglos, esto no empezó a ocurrir cuando empezaste a tener conciencia, no vas a cambiar las cosas porque vos te quejes del materialismo y la industria en exceso, ya nos hipnotizaron a todos, el Gobierno, el Estado, la Iglesia, la industria farmacológica, los científicos, los diarios, la radio, la televisión, los comerciales onlines, las ofertas, todo, todos los días, a nosotros los superficiales, nos meten cada vez más adentro de una bolsa y parecemos cómodos con eso.
P: Asusta saber que estamos siendo manipulados, vigilados y controlados de todos lados y por todos.
 Bueno bien, supongo que has ido al colegio y supongo que tuviste que estudiar sobre la Revolución Francesa, la Revolución Industrial (que para mi fue más bien, un cambio socio-económico), la Revolución Rusa, entre otras revoluciones, como hitos en la historia del mundo, importantísimos y hechos a base de bueno... tener los huevos bien puestos, en algunos casos.
S: Sí, he visto en el colegio millares de veces acerca de revoluciones.
P: ¿Estás seguro? ¿Recuerdas bien que viste todo eso?
S: Sí, recuerdo bien eso, ¿por qué?
P: Porque si hubieras aprendido qué es una revolución en todas sus formas, si hubieras entendido, sabrías ¡que es momento de revolución!
¡REVOLUCIÓN MUNDIAL!
¡REVOLUCIÓN TRASCENDENTAL!


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