lunes, 19 de octubre de 2015

Ahora podés reír

Y me fundiste como acero
cuando quisiste
de la manera en que quisiste
derritiéndome con mentiras
con dulce sabor a miel
que absorbí como verdades
al rozar tu tímida piel;
pintaste mis grises
de otros colores,
creí en la magia de tus manos,
en los destellos de tus ojos
y emborrachada de palabras
me acosté a tu lado
y en un fugaz pestañeo
ya no estaba mi cabeza
recostada en tu pecho,
ni mis dedos
enredados en tu pelo.

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