lunes, 21 de septiembre de 2015

Y se incendió debajo del agua

Dormida entre lágrimas
despierta en un lago
que antes era su cama,
yace inmóvil,
con frío,
su techo es el cielo
y sus mantas
son los pequeños
copos de nieve que caen
en su desvaído rostro,
con ligeras manchas rosadas
en cada una de sus mejillas;
su almohada de flores
no alivia dolores,
ni los olores de alrededor
calman los ardores
de su pecho al respirar,
porque en cada hueso
hay una parte de él,
que ella no puede olvidar;
y los pájaros
que vuelan libres
por arriba de su cabeza
le cantan canciones,
que él le solía cantar
y aunque sean solo
dulces melodías,
acompañadas con brisas frías,
a ella le duelen
en donde antes,
la hacían sonreír
y en donde antes
latía de tanto amor,
hoy,
arde de tanto dolor.

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