martes, 15 de septiembre de 2015

no te dispares en los pies

después de que me sonrieras,
yo adoraba tu sonrisa, 
antes de dormir, brillaba un rato,
¡brillaba al recordar tu risa!
pero nunca en el preciso momento

después de que me miraras
yo entendía que esa luz, me complementaba,
encajando en cada uno de mis huecos,
intentando complacer
mis heridas mal curadas

después de que me besaras,
yo sabía que querría tener esos besos
el resto de mi vida,
que tu mano rozando la mía
formaban poesía
y nuestros cuerpos, caminando a la par,
gritaban a nuestras espaldas "¡te amo!";

el viento bailaba para nosotros
esas noches de invierno,
que nos hacían acercar
y me dejaban tomar tu cuello
para poder acercarme a tu rostro
y besarte, 
cada vez,
como si fuera la primera vez;

ahora las luces se prenden 
y estuvimos a oscuras un rato largo
tomados de las manos,
"sos preciosa", susurrás,
y ahí me sumerjo en vos,
y aunque tardé en perder el miedo,
hoy estoy acá;

desperté y te vi,
"ya morí,
ya renací,
ya me reconstruí,
y tu recuerdo sigue en mi",
besame otra vez, 
dejame disfrutar cada momento tuyo,
tu aroma y tu idioma, 
el que hablás con la terneza de tus ojos,
tu brillo, tu oscuridad,
tu locura y tranquilidad,
lo que hacés bien, lo que hacés mal

si me preguntás,
yo lo tomo todo de vos

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