domingo, 20 de septiembre de 2015

extraño la lluvia que me obsequiaste

no quiero más
verte del otro lado del vidrio,
cae la lluvia
y se empaña la ventana
formando tu reflejo,
haciéndome recordar
el día que te vi marchar,
y lluevo junto con el cielo

solíamos ser amantes
de los días grises,
pero ahora, sola,
no tiene sentido sentir
tanto frío,
tanta soledad,
tanto miedo,
vivir entre ruinas,
entre dudas y el silencio

mis venas, gélidas,
reclaman tus manos,
mis ojos cansados,
una caricia que los alivie,
caer en tu pecho en llamas,
dejar descansar mi cuerpo
sobre tu cuerpo,
y salvar tu alma con mi viento,
que salves la mía con tu beso

y poder,
volver a sentir la lluvia
como un obsequio
para la caótica ciudad,
y ya no más,
como un castigo
para los corazones rotos




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