jueves, 2 de julio de 2015

estuvimos cayendo

No se permite recordar
se le nota en sus ojos, parecen empañarse;
no se permite echar de menos
algo que no volverá;
es realista, esa joven con tintes azulados en su cuerpo,
solía volar muy alto 
para despejar su mente
pero un día olvidó cómo hacerlo y cayó;
cayó en un mar negro 
y juró que si salía de allí
no volvería a volar jamás
por el miedo de volver a caer
en esas aguas oscuras
donde respirar no es posible
donde solo encuentras desesperación
tristeza y soledad;
ha dicho que la soledad no era el problema
pero sí lo era desesperarse
y la tristeza que la hacía sentir perdida y desorientada
-más de lo que en realidad estaba-
estaba en un laberinto sin salida
pero salió
por eso luego adoptó al miedo
le dio un hogar, ella era su hogar,
él tenía un lugar donde vivir
y era su mente;
a veces pasaba desapercibido 
pero siempre estaba ahí
recordándole lo horrible que se siente caer
y no saber cómo volver
para que no volviera a intentar volar;
entonces la joven se encerró con su soledad
y se hizo compañera de sí misma,
poniendo llaves y llaves en cada parte de su cuerpo,
para que no solo ella no pudiera salir,
sino, para que nadie pudiera entrar.


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