jueves, 7 de mayo de 2015

Proverbio

La mentira de tu silencio,
la excusa de tu partida,
el dolor de tu ausencia,
los alfileres que son recuerdos que se clavan en mi,
el daño que me causa el no saber qué pasa por tu cabeza,
y la mía imaginando lo peor.

Sé que te has marchado para ya no volver,
lo sentí en tus palabras;
sin embargo, yo espero.
Espero, como si esperara un tren,
solo que el tren en algún momento llegará,
tú estás simplemente, cada vez más lejos,
y mientras más lejos te siento,
pienso que deseas volver a amar, pero no a mi,
más me duele pensar que abrazas a otra,
que otra tiene tu calor, tus besos, tu dulce voz en sus oídos,
que otra tiene la riqueza, que es tu amor,
que yo pronto seré un mero recuerdo.

Y si así es, solo resta ceder,
ceder mi amor,
ceder mis sentimientos,
desearte lo mejor, y marcharme yo,
porque cuando tú te fuiste, yo permanecí,
permanecí en el mismo lugar en el que comenzamos,
porque dije que te esperaría, y así lo haría,
lo haría por siempre, si tuviera ese tiempo a mi disposición,
si nadie viniera por mi,
aquí estaré, si nadie viene por mi.

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