domingo, 3 de mayo de 2015

Houston, tenemos un problema.

 Entonces me fui. Guardé un par de cosas en mi mochila y corrí, con todas mis fuerzas, como si en el camino dejase todo lo que no quisiera llevar. Deseaba un lugar verde, un hogar, propio. Algo que pudiera hacer con mis propias manos, que además me mantuviera ocupada. No lo sé, recogería pedazos de los árboles que se habían caído por tormentas u otras cuestiones y construiría algo con eso, con cosas que encontrara en el camino. Eso quería, eso imaginaba, desde antes de echarme a correr. Pero no había nada de eso, yo continuaba corriendo y seguía en un lugar asfaltado, con edificios que tapaban la luz natural, con extraños, gente que parecía importante, pero para el resto, no para mi. Los de traje, los de ropa formal, los que salen de esas construcciones de vidrio que dan miedo de lo enormes que son. "¡Santos cielos!", siempre pensaba al verlas y solo quería alejarme. No parecía encajar en la época en la que había nacido, se supone que nos acostumbramos a tanta tecnología, a tanto peso sobre la corteza terrestre, todo parece normal. Todos se adaptan, a nadie le molesta, nadie parece preocupado (excepto los políticos cuando no generan todo lo que quisieran, tanto dinero, como poder). Pero yo sentía pánico ciertas veces al caminar sobre las calles de la ciudad, me preocupaba tanto humo, tantos autos, tantos edificios (y tan altos). Me preocupaba, quería escapar de ello, sentía que no había nada que podía hacer para detener tanto crecimiento. Digamos, "crecer" no parece ser una mala palabra, pero hay cierto límite, vamos, ¿hasta cuándo creen que el mundo va a aguantar tanto? Hay demasiado de esto, pero poco de aquello. Estos pocos tienen mucho, pero estos muchos tienen poco. Y de nuevo esta frase cliché, todos parecen acostumbrados.
 Hay demasiada contaminación y pocas personas cuidando del bello medio ambiente, en el cual todos habitamos. En serio, esto debería preocuparle a todo el mundo, sin embargo, unos pocos se ponen a pensar en que es un tema grave. Hay poca agua, y mucha gente bebiéndola, derrochándola, usándola en exceso, como siempre, pocos cuidándola. Muchas personas en algunas partes del mundo tienen escasez de agua, otras partes ya ni tienen, que claro, son los sitios menos desarrollados. Y las grandes ciudades, los grandes estúpidos gastándola como si fuera algo renovable, ¿no les parece estúpido que no cuiden algo que es indispensable para la vida y que saben que se va a acabar? ¿Por qué les parece más estúpido hacer campañas o dar consejos sobre el tema? Están de la cabeza. Se preocupan por un Grammy, por un Oscar, por tener el mejor auto que se puede pagar, las mejores vacaciones en el mejor hotel del destino, entre otras estupideces. Digo y sostengo que están todos de la cabeza. Todo pasa por el dinero, el poder, el reconocimiento. Y dicen seriamente que son las cosas más importantes. Es una locura. Lo triste, es que hoy en día, sí, el dinero lo es todo. Pero me niego a pensar eso, me niego a vivir por dinero y más dinero. Las cosas importantes no son las que la mayoría dice, "porque la mayoría lo dice", porque si así fuera estaríamos perdidos. Oh, un momento, estamos perdidos.

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