viernes, 8 de mayo de 2015

Corazón de piedra

Soy vulnerable ante la poesía,
no ante lo que me haces sentir;
soy vulnerable ante las palabras,
esas que brotan de mi dolor, mi tristeza y alegría,
no ante tu diálogo, o tu silencio.

Soy débil ante los recuerdos,
no ante tu persona;
soy débil ante las esperanzas que están muriendo,
no ante tus actos, o tu ausencia.

Soy dócil ante los versos que soy capaz de crear,
no ante tus demandas o comunicados;
soy dócil ante el papel que tienta mis sentidos,
no ante la ventana a la cual nos consignamos.

Ser vulnerable, débil y dócil ante un naciente poema,
me hace la mujer más fuerte
ante cualquier situación
que quiera vaciar mi alma y espíritu.
Estoy llena de mi, jamás tendré nada, porque lo tengo todo.

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