viernes, 8 de mayo de 2015

Cadavérico

Era una pálida mujer,
pero cuando estaba con él
sus mejillas se tornaban rosadas,
y a veces rojizas;
sus manos, siempre frías,
no había estación que cambiara esa cualidad,
pero tenía una mirada cálida,
a veces perdida,
a veces revelaba un ligero suplicio,
que ella trataba de ocultar;
mas cuando estaba con él
no había nada mal en ella,
se sentía en paz,
protegida,
alejada del mundo que tanto aborrecía,
él era su escape.
Pobrecilla, ¿acaso no sabría que el amor no dura?
¿Acaso no sabría que las personas se van?
Que el "para siempre" es improbable,
que la felicidad en exceso es absurda,
lo único que se conoce es la tristeza en demasía. 

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