jueves, 7 de mayo de 2015

Ajusticiar

Empecé a vivir
en las hojas en las que escribía,
quería ser poesía
porque a pesar de ser escrita con dolor
era bella y con significado,
deseaba ser eso.

Pero sabía que lo que fue escrito con dolor,
seguiría doliendo.
Era un calvario de recuerdos impregnado en un cuaderno,
y si me volvía poesía
me transformaría en tormenta,
en esa lluvia que precisamente quería quitarme,
no bastaba con la belleza y el significado
si eso tanto dolería;
elegí entonces el placer de solo poner las palabras
de escribirlas, verlas, escucharlas en alguna voz
(que no fuera la tuya)
el placer de leerlas
y sentir que eliminaba un poco el daño que tenía encima,
porque quedaba todo allí,
todas las tristezas en el papel,
sentía que podía liberarme
de las penas, de ti,
de todo lo que no necesito.

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