domingo, 3 de mayo de 2015

1976

me siento como se sentiría un pez intentando trepar un árbol;
como una flor al ser arrancada;
como un árbol siendo talado por un sujeto que no piensa en consecuencias;
soy el sol, cuando no puede brillar, porque hay demasiadas nubes por delante;
la luna, cuando el sol se olvida de iluminarla;
un alma apagada, vagando por un país desconocido, rodeada de extraños;
un libro escrito, que jamás fue leído;
un libro que jamás fue leído, roto e incendiado, en un bosque olvidado;
el viento incapaz de soplar, porque no goza de fuerza;
una estrella que se apagó, sin querer, quizás;
un árbol en otoño, desértico de vida;
el día que se olvidó que era día, y siguió siendo noche;
un hielo que se prende fuego;
fuego que se derrite;
algo nuevo, que está usado;
una caja debajo de la tierra húmeda, con un sobre, y una carta que nunca será leída;
unos ojos que no brillan, que tampoco mojan;
una carretera sin destino, sin final, sin comienzo, sin camino;
como un aldeano en la ciudad;
como el ruido haciendo silencio, el silencio haciendo ruido;
un pájaro con las alas cortadas, viviendo en el suelo;
como un amor, que no puede amar;
como 288 promesas inconclusas;
como un propósito sin futuro.

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