jueves, 21 de junio de 2018

Esquizofrenia IV

Se fue
y lo primero que pensé
fue en ella, solo en ella
no pensé en ella como mi guardián
como mi enfermera
como mi espanta tiburones
o como mi resguardo, mi comodidad
pensé en ella, en su belleza
en su dolor, en su cabellera, en su ropa
su olor, su sudor, su amor; su desamor
Abrí la puerta de mi casa, la abrí solo
y nadie estaba esperándome del otro lado
y ya lo sabía
Dejé una luz prendida antes de irme, para cuando volviera
me tumbé en el sillón
sonó el teléfono, quizás era ella,
pero quizás no, y no atendí, por si no
No comí para no comer solo, el primer día
y no me bañé por tres
no estaba acostumbrado a que ella no estuviera en el baño conmigo
Al cuarto día lo hice, pero saqué la cortina
y así los días siguientes

Hablo con sobriedad, nunca estuve ebrio
hablo con entereza, nunca estuve entero
pero lo más entero que estuve, fue cuando ella se mudó conmigo
cuando se mudó en mi
y me dejó anidar en su pecho
y tomó con sus manos mi enfermedad y se la guardó en el bolsillo
y tomó mis inseguridades, tomó mis miedos y los anidó ella en su cabeza
y el vaso que rebalsaba quedó por la mitad
tomábamos todo, mitad cada uno,
y así dolía menos
Ahora rebalso y rebalsa el baño
y espero que me llame pero ojalá no
por ella, porque ahora pienso en ella y sin mi es... liviana
pero ¡Dios! La quiero de vuelta.

viernes, 16 de marzo de 2018

Esquizofrenia III

Padre nuestro que estás en el cielo
santificado sea tu nombre
venga a nosotros tu reino
hágase la voluntad tanto en la tierra como en el cielo
no me dejes caer en la ten tación
líbrame del mal
Hola, es muy
difícil estar escribiendo esto hoy
los nervios me hacen subir y bajar del renglón
sin seguir
un orden también separo mal las palabras
no tengo la lucidez suf iciente (necesaria)                      
para ubicar las comas y los puntos
o los puntos y comas
y ya ves que me voy de tema no
mantengo el orden aunque y a lo d  ije
es que no puedo más
te extr año y recuerdo dónde poner cada tilde
porque vos siem pre las ponías aunque estuvieras cansada
aunque no tuvieras ganas aunque no fuera
nada importante te gustaba usarlas
y me contagió aunque no te importara si las usaba
Es que te admiraba tanto amor                   
recorrí toda la ca sa que
es pequeña
porque así te gustaba
pero con varios cuartos con sótano
donde pasábamos el rato
y abrí todos los armarios
uno por u no y los dejé abiertos
y después miré adentro a ver si estabas y también
abajo de las camas, solo había dos así que fue
sencillo
y a la vez angustiante se me i ban acabando los lugares
en donde buscarte
la tapa del váter levantada y vacía
nadie sentado no estabas ahí sentada
no estabas en la cocina, en el sótano tampoc o
y el jardín pelado, pero cubierto de hojas secas
se aproxima el invierno, no sé us ar la chimenea                   
ahora cuando me baño dejo la cortina corrida
y salgo cada un minu to y medio a sentarme en la tapa del váter
para asegurarme de que nadie más lo haga
porque es más fácil secar todo después de mojarlo
que bañarme aterrad o
Y ya sabes lo mucho que odio que
las cosas estén desordenadas
y es gracioso porque yo soy un desastre
mi mente es lo menos preciso q ue existe
no esccribo con claridad en
mis momentos de oscuridad
pero aún así odio que las camas estén deshechas
por eso siempre dormíam os por encima
y los platos sin lavar oh por dios los pla
tos sin lavar pero aún así
Tolero estropear todo el baño cuando me baño
con tal de que nadie robe tu lugar en la tapa del váter

martes, 13 de junio de 2017

En piezas, empiezas

Y si ellos me pusieron aquí por una razón yo no la sé
y si creen que soy un milagro de Dios no doy fe
yo... Yo, a medida que van pasando los días pienso que si Dios existe es un hijueputa,
un maldito cobarde y si no existe pues vaya mierda de destino que me ha tocao'.
Toda mi maldita vida con una maldita enfermedad que me mantuvo abstraído de la realidad,
que me alejó completamente de las vidas normales que ustedes acostumbran,
porque no solo dormir era muchas veces una tortura, estar despierto también,
entonces yo tenía que elegir como si apostar o no en una mano de pókar
¿Me duermo y si tengo suerte no aparecen?
¿Me quedo despierto esperando que nada pase? Que nada me atormente,
que nadie me espere en la puerta cuando nadie me está esperando en la puerta,
que nadie se siente en la taza del váter cuando me estoy bañando,
o mejor me baño con la cortina corrida y mojo todo pero nadie se sienta en la taza del váter
y si alguien se sienta que sea mi esposa y me hable
y me diga que nadie me está mirando cuando en realidad nadie me está mirando,
pero en realidad ella tampoco porque ella no está.
¿Estuvo alguna vez?
¿O también la inventé?
¿Era ella la que se sentaba en la tapa del váter y me decía que no había nadie sentado en la tapa del váter?
¿O eran ellos que se hacían un ella sentada en la tapa del váter engañándome diciéndome que no había nadie sentado en la tapa del váter cuando en realidad eran ellos? ¡QUE EN REALIDAD NO ERAN NADIE PORQUE ELLOS NO EXISTEN!
Pero... ¿Si ella no existió cómo es que hoy maldigo mirando hacia el cielo su muerte?
Tan consciente y hoy aún absorto pero esta vez en la cruel realidad en la que me encuentro,
sin esos monstruos que me alejen del duelo y me hagan sentir más entero.

lunes, 27 de febrero de 2017

No soy sádico

 Me gusta ver la sangre corriendo por su vagina cuando hacemos el amor. Me gusta que no le moleste que me guste, sino que le guste también. Me gusta correrle las manos de mi cuello cuando lo sujeta,
me gusta verlas por arriba de su cabeza, a veces, entrelazándose con las mías; me gusta cuando me grita al oído y me pide que la bese, mientras sigo, mientras no paro y no la beso
porque solo me concentro en sus pezones fríos,
rosados, tornándose rojizos por el roce, por las caricias fuertes,
esas que generan un súbito ruido. Me gusta tocarla fuerte, hacérselo fuerte,
que le duela tanto, que le guste tanto ese dolor; y también me gusta cuando su lengua, tibia,
se pasea por mis dedos, por mi pecho; por mi intimidad, subiendo y bajando, templando todo alrededor.
Siempre dejando el velador prendido, porque no puedo perderme de verle la cara
cuando la pone así como la pone, y cuando me da la espalda acostándose de una forma en la cama
que me deja tocarle las piernas y subiendo.
Y no me enferma, por mi cordura mental, pero me quiebra el ser,
me atormenta y me saca el sueño el pensar
que alguien más la pueda tocar
o lastimar, ¡porque no sabe dónde acariciarla!
No sabe los fantasmas del pasado que la atormentan cuando estamos en la cama
¡y yo lo sé! Los conozco porque yo mismo perseguí esos fantasmas para matarlos,
pero ella me dijo:
"Si los matás, no solo me va a perseguir su antiguo recuerdo,
sino ahora también su consecuente muerte".

martes, 21 de febrero de 2017

Habitáculo

Y me juzgaron por renunciar un rato a la responsabilidad, para pasar un rato en la vida; pasando tiempo en la vida, me juzgaron el estilo de la misma y cambiándola, la volvieron a juzgar, la miraron con ojos chiquitos, de tanto fruncir para verla bien. Cuando quise volver me dijeron que por qué. Cuando dije porque sí, me dijeron bueno está bien, con un tono ofensivo de por medio y siguieron preguntando porque seguía contestando. Preguntaron que a qué volvía y les di mi porqué, volvieron a juzgarlo, ¡y ahí fue cuando me cansé! Empecé a ir y venir, así que fui, volví, empecé, dejé, hice y deshice a mi semejanza y placer. Hoy vivo mejor; no mejor de lujos, el estado de mi cuenta sigue siendo insulso, pero vivo en un ligero silencio que me da lugar a disfrutar sin tanto pensar en un qué dirán. Si quiero cuento, si quiero escribo, pero yo decido.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Parálisis

 Las sirenas de nuevo, las bocinas, los autos acelerando a fondo, motos frenando de golpe, maullidos del gato, ladridos del perro, luces prendiéndose, un vecino se levanta; mucho ruido, alguien cambia de posición en la cama; mucho ruido, un bebé se despierta, llora; mucho ruido, otra luz prendida, la madre calmándolo, volviéndolo a dormir.
 Pasaron las sirenas, los bocinazos, las frenadas, los que aceleran, solo se escuchan los autos como se suelen escuchar, no sé qué pasó, pero siempre que pasa se me acelera el corazón, aunque al instante me olvido, apago mis cinco sentidos, no me importa más a dónde va, qué se prende fuego, a quién llevan preso, a quién dejan libre y quién se escapó, tampoco los ruidos del vecino al escuchar el ruido de las sirenas, las bocinas, los autos acelerando a fondo y las frenadas, ya no me importa el bebé, la cama, la posición, el gato, el perro.
 ¿Quién se salvó? ¿Quién murió?

viernes, 21 de octubre de 2016

Décadas

  Confesión de un muchacho a su abuelo.

 -Es que a veces creo que soy tan joven para creer o pensar en el amor de una vida, entonces va llegando gente, se va yendo otra, me siento bien con una persona pero por dentro no puedo dejar de pensar que se va a ir y que no es la indicada, que no es momento de pensar en un para siempre, siquiera en disfrutarlo en demasía. Y es que también conozco gente tan rara, no viven el amor como a mi me gusta y a veces me olvido que no todos pensamos igual. Bueno no... de hecho eso lo tengo bien presente, pero en cuanto de amor se trata me cuesta un poco. Hay gente que lo vive tan livianamente, como si un día te regalaran una maceta con una flor, preciosa. El primer día estás encantado con su belleza, con su color, con su aroma; el segundo día ves cómo le da el sol y seguís con esa sorpresa intacta "¡Pero qué hermosura! Qué distinta está la casa con esa flor ahí", y ya los días siguientes bajás la intensidad, te gusta que esté ahí pero a veces olvidás que está, le pasás unas diez veces por al lado y la notás, no sé, quizás solo una, hasta que te olvidás de regarla, de cuidarla y recién te das cuenta cuando ya murió.                      
 (...) Dar por sentado que algo está, que es lindo que esté pero nada más, sin exagerar, ¿cómo la gente ama sin exagerar? Perdón pero no entiendo, a mi me gusta que el amor sea fuerte y presente, que se haga sentir. Quizás es mucho confesar que me gusta sentir el amor como lo que siento cuando leo un poema, lo que siento cuando veo una película romántica de mis favoritas -porque prefiero los thrillers-, lo que siento cuando escucho una canción que me gusta, cuando miro un paisaje. Es que quizás me quedé en el pasado: "Amo antiguamente", pienso siempre. Tan real, tan como en libros de Cortázar, de Borges. A veces incluso, me siento uno de ellos, con el debido respeto que me merecen.    Y me guardo un poco de lo que tengo, un poco mucho diría porque eso hoy en día casi no gusta. Hasta que llega a ser bastante extraño sentir un poquito de más, no sé, hablar del amanecer, expresar que querés ver uno, expresar que querés verlo acompañado. Bicho raro me dicen, pero igual sigo siendo-.
 -Ay querido. Si hubieses estado sesenta años atrás, no todo era como vos pensás. Sí, quizás los modos eran un poco como te gustan a vos, todo más frente a frente, sin tanta tecnología de por medio que arruine las cosas, todo un poco más formal, más suave, más romántico pero porque mirar a la otra persona a los ojos siempre va a ser mejor, porque eso es real. Le ves la piel, sentís su respiración... Basta, no me hagas acordar de tu abuela que me pongo triste y no son horas. Pero en fin, hijo mío, ves defectos donde no los hay, para tu querido abuelo es una cualidad que seas así porque yo soy así, con Marga siempre fui así, ella era medio fría, me decía que no le gustaba tanto cariño pero yo sé que sí. Cuando le decía que la amaba sonreía como adolescente. Y eternamente sonrió así cuando escuchó esas dos palabras, incluso después de décadas. Pero bueno, en fin, el amor es amor, y cada uno lo siente como puede-.