martes, 4 de septiembre de 2018

Ojo por ojo

Yo maté a un ruiseñor
placentero sin remordimiento
un burgués en su mejor momento
él suplicó que no
pero apretar el gatillo fue más fuerte que yo
No soy marine, mato, mas no por cumplimiento
Sonreí al acabar
misión mental
prisión mental
cada bala quita un barrote
cuanto más barrote más bala
Trabajo pesado, la pala
le pesa el pasado, más bala
cavaron mi tumba: 'malvada'
uso blanco en la tierra colorada
honrada llevo la ropa manchada;
confesar tus pecados no te salva de nada




domingo, 2 de septiembre de 2018

Sra. Iris y Sr. Jeremías I

Me escribo cartas
para ir encontrándolas
en mis momentos de dispersidad
Jeremías se la pasa en el ático
a mi no me gusta
está lleno de cosas
yo subo apenas y se la dejo al costado de la escalera
soy la atenta
la cautelosa
la protectora
de todos nosotros
Yo rezo, me persigno
a veces no puedo terminar de hacer la señal de la cruz
Jeremías es ateo
y Jeremías me dijo que hay otros
a mi no me consta yo no los conozco
pero él dice que si
dejé la terapia porque alguien no quiere que vaya
Jeremías me dijo que no era él, suena cuerdo
siento que me olvido de manejar cuando me subo al auto para ir a la sesión
y Jeremías no me ayuda, es daltónico
La convivencia es pacífica
nos turnamos con los quehaceres
así es mi vida de a dos
hasta que aparezca el tercero


jueves, 23 de agosto de 2018

san josé 1224

Todo es postre después de la noche en Elm Street
todo es postre después de desvirgar al monje
después de cometer asesinato, todo es postre

soy un mismo cuento por distinta editorial
puede ser la misma o puede bien, variar
la víctima estaba elegida desde el atardecer
el caer la noche, fue la bala, yo el placer
escribo a ciegas, a sordas, a mudas
me sé la trama de memoria, aunque es el libro que más odio
fui el cerdo premium obsequiado al matadero
presa fácil, todo el camino, dijeron
el autor se mantiene anónimo
yo pongo voz a su infame
cortesía de la casa;
el postre es gratis para el que paga la cuenta
todos se fueron antes


jueves, 21 de junio de 2018

Esquizofrenia IV

Se fue
y lo primero que pensé
fue en ella, solo en ella
no pensé en ella como mi guardián
como mi enfermera
como mi espanta tiburones
o como mi resguardo, mi comodidad
pensé en ella, en su belleza
en su dolor, en su cabellera, en su ropa
su olor, su sudor, su amor; su desamor
Abrí la puerta de mi casa, la abrí solo
y nadie estaba esperándome del otro lado
y ya lo sabía
Dejé una luz prendida antes de irme, para cuando volviera
me tumbé en el sillón
sonó el teléfono, quizás era ella,
pero quizás no, y no atendí, por si no
No comí para no comer solo, el primer día
y no me bañé por tres
no estaba acostumbrado a que ella no estuviera en el baño conmigo
Al cuarto día lo hice, pero saqué la cortina
y así los días siguientes

Hablo con sobriedad, nunca estuve ebrio
hablo con entereza, nunca estuve entero
pero lo más entero que estuve, fue cuando ella se mudó conmigo
cuando se mudó en mi
y me dejó anidar en su pecho
y tomó con sus manos mi enfermedad y se la guardó en el bolsillo
y tomó mis inseguridades, tomó mis miedos y los anidó ella en su cabeza
y el vaso que rebalsaba quedó por la mitad
tomábamos todo, mitad cada uno,
y así dolía menos
Ahora rebalso y rebalsa el baño
y espero que me llame pero ojalá no
por ella, porque ahora pienso en ella y sin mi es... liviana
pero ¡Dios! La quiero de vuelta.

viernes, 16 de marzo de 2018

Esquizofrenia III

Padre nuestro que estás en el cielo
santificado sea tu nombre
venga a nosotros tu reino
hágase la voluntad tanto en la tierra como en el cielo
no me dejes caer en la ten tación
líbrame del mal
Hola, es muy
difícil estar escribiendo esto hoy
los nervios me hacen subir y bajar del renglón
sin seguir
un orden también separo mal las palabras
no tengo la lucidez suf iciente (necesaria)                      
para ubicar las comas y los puntos
o los puntos y comas
y ya ves que me voy de tema no
mantengo el orden aunque y a lo d  ije
es que no puedo más
te extr año y recuerdo dónde poner cada tilde
porque vos siem pre las ponías aunque estuvieras cansada
aunque no tuvieras ganas aunque no fuera
nada importante te gustaba usarlas
y me contagió aunque no te importara si las usaba
Es que te admiraba tanto amor                   
recorrí toda la ca sa que
es pequeña
porque así te gustaba
pero con varios cuartos con sótano
donde pasábamos el rato
y abrí todos los armarios
uno por u no y los dejé abiertos
y después miré adentro a ver si estabas y también
abajo de las camas, solo había dos así que fue
sencillo
y a la vez angustiante se me i ban acabando los lugares
en donde buscarte
la tapa del váter levantada y vacía
nadie sentado no estabas ahí sentada
no estabas en la cocina, en el sótano tampoc o
y el jardín pelado, pero cubierto de hojas secas
se aproxima el invierno, no sé us ar la chimenea                   
ahora cuando me baño dejo la cortina corrida
y salgo cada un minu to y medio a sentarme en la tapa del váter
para asegurarme de que nadie más lo haga
porque es más fácil secar todo después de mojarlo
que bañarme aterrad o
Y ya sabes lo mucho que odio que
las cosas estén desordenadas
y es gracioso porque yo soy un desastre
mi mente es lo menos preciso q ue existe
no esccribo con claridad en
mis momentos de oscuridad
pero aún así odio que las camas estén deshechas
por eso siempre dormíam os por encima
y los platos sin lavar oh por dios los pla
tos sin lavar pero aún así
Tolero estropear todo el baño cuando me baño
con tal de que nadie robe tu lugar en la tapa del váter

martes, 13 de junio de 2017

En piezas, empiezas

Y si ellos me pusieron aquí por una razón yo no la sé
y si creen que soy un milagro de Dios no doy fe
yo... Yo, a medida que van pasando los días pienso que si Dios existe es un hijueputa,
un maldito cobarde y si no existe pues vaya mierda de destino que me ha tocao'.
Toda mi maldita vida con una maldita enfermedad que me mantuvo abstraído de la realidad,
que me alejó completamente de las vidas normales que ustedes acostumbran,
porque no solo dormir era muchas veces una tortura, estar despierto también,
entonces yo tenía que elegir como si apostar o no en una mano de pókar
¿Me duermo y si tengo suerte no aparecen?
¿Me quedo despierto esperando que nada pase? Que nada me atormente,
que nadie me espere en la puerta cuando nadie me está esperando en la puerta,
que nadie se siente en la taza del váter cuando me estoy bañando,
o mejor me baño con la cortina corrida y mojo todo pero nadie se sienta en la taza del váter
y si alguien se sienta que sea mi esposa y me hable
y me diga que nadie me está mirando cuando en realidad nadie me está mirando,
pero en realidad ella tampoco porque ella no está.
¿Estuvo alguna vez?
¿O también la inventé?
¿Era ella la que se sentaba en la tapa del váter y me decía que no había nadie sentado en la tapa del váter?
¿O eran ellos que se hacían un ella sentada en la tapa del váter engañándome diciéndome que no había nadie sentado en la tapa del váter cuando en realidad eran ellos? ¡QUE EN REALIDAD NO ERAN NADIE PORQUE ELLOS NO EXISTEN!
Pero... ¿Si ella no existió cómo es que hoy maldigo mirando hacia el cielo su muerte?
Tan consciente y hoy aún absorto pero esta vez en la cruel realidad en la que me encuentro,
sin esos monstruos que me alejen del duelo y me hagan sentir más entero.

lunes, 27 de febrero de 2017

No soy sádico

 Me gusta ver la sangre corriendo por su vagina cuando hacemos el amor. Me gusta que no le moleste que me guste, sino que le guste también. Me gusta correrle las manos de mi cuello cuando lo sujeta,
me gusta verlas por arriba de su cabeza, a veces, entrelazándose con las mías; me gusta cuando me grita al oído y me pide que la bese, mientras sigo, mientras no paro y no la beso
porque solo me concentro en sus pezones fríos,
rosados, tornándose rojizos por el roce, por las caricias fuertes,
esas que generan un súbito ruido. Me gusta tocarla fuerte, hacérselo fuerte,
que le duela tanto, que le guste tanto ese dolor; y también me gusta cuando su lengua, tibia,
se pasea por mis dedos, por mi pecho; por mi intimidad, subiendo y bajando, templando todo alrededor.
Siempre dejando el velador prendido, porque no puedo perderme de verle la cara
cuando la pone así como la pone, y cuando me da la espalda acostándose de una forma en la cama
que me deja tocarle las piernas y subiendo.
Y no me enferma, por mi cordura mental, pero me quiebra el ser,
me atormenta y me saca el sueño el pensar
que alguien más la pueda tocar
o lastimar, ¡porque no sabe dónde acariciarla!
No sabe los fantasmas del pasado que la atormentan cuando estamos en la cama
¡y yo lo sé! Los conozco porque yo mismo perseguí esos fantasmas para matarlos,
pero ella me dijo:
"Si los matás, no solo me va a perseguir su antiguo recuerdo,
sino ahora también su consecuente muerte".